Los antiguos alumnos del San Luis Gonzaga concretaron este sábado con éxito el Cuarto Desayuno de la Confraternidad Gonzaga, que concentró a unas 400 personas en la antigua sede del Colegio -centro histórico de Quito- gracias a la coordinación y organización realizada por la cuarta promoción, 1962-1968, liderada por Marco Artieda.
La jornada se inició con una celebración eucarística en el Salón del Milagro de la Dolorosa del Colegio, que resultó estrecho para dar cabida a los asistentes. El local tiene para los Gonzaga una entrañable connotación porque allí fue donde la Virgen Madre abrió y cerró sus ojos un 20 de abril de 1906 y en sus inmediaciones se formaron a partir de 1959.
Este salón no tenía su actual formato cuando el Gonzaga se abrió hace 53 años. Fue el P. Gonzalo Romero S.J. quien se esforzó para arreglarlo y decorarlo. El artista de la madera Neptalí Martínez Jaramillo, concretó en abril de 1986 su actual presentación. Ahora el Salón del Milagro está abierto permanentemente al público y se ha convertido en un lugar de peregrinación para los devotos de La Dolorosa.
Tras la misa los asistentes pasaron al patio principal del Colegio para el ágape. Estuvieron integrantes de las 46 promociones que ha graduado el Colegio y confundidos entre ellos profesores muy queridos como Francisco Salazar Alvarado, Jaime Crespo Toral y Marco Lara Guzmán, entre otros. La actual Rectora de la Unidad Educativa San Luis Gonzaga, Carmen Cañas, presidió la mesa principal.
Como ha ocurrido en las tres ediciones anteriores del Desayuno de la Confraternidad Gonzaga, fue la oportunidad para el anhelado reencuentro. Muchos de quienes se había perdido la pista reaparecieron, talvez pintando canas, dispuestos al abrazo cariñoso y al fluir de anécdotas y recuerdos. En el ambiente se sentía el antiguo compañerismo, la complicidad de los años mozos.
Las últimas promociones, incluso aquellas cuyo trajinar fue lejos de estos muros, en el barrio de La Armenia, en el Valle de los Chillos, en donde ahora funciona el Colegio, estuvieron presentes. Lo principal se había concretado: encontrarse quizás entre desconocidos pero que la impronta de Gonzagas los hace reconocibles sin mayor esfuerzo.
Mientras los asistentes desayunaban se presentaron los artistas. Primero un grupo integrado por Ramiro Sotomayor y Kleber Jaramillo, auxiliados en las cuerdas por Danilo y Sebastián, a los que se integraron César Culqui, venido exprofeso para ello de los Estados Unidos, y José Mosquera, antiguos miembros de la Estudiantina que en el Gonzaga funcionaba hace medio siglo.
Música del más variado género fue festejada con agrado por todos los concurrentes. César Culqui que trajo su acordeón desde California, los que manejaban las guitarras y, en conjunto, los que vocalizaban los arreglos arrancaron aplausos emocionados del público, que incluía a algunas esposas, hijos e incluso nietos de antiguos alumnos del Gonzaga.
Rafael Unda y los esposos Hugo y Ana Ron, los tres profesionales médicos, mostraron también sus dotes inigualables para la música y el canto. Fue un largo fluir de música ecuatoriana y romántica de todos los tiempos, que gustó y complació a todos, incluso a los más jóvenes acostumbrados a la sincopada música moderna que les encanta.
Un punto destacado del encuentro fue la entrega de la "Posta". Hace un año la tercera promoción, 1961-1967, donó un cuadro de la Virgen Dolorosa que se lo entrega a la promoción que deberá coordinar y organizar el desayuno del año siguiente. En 2011 recibió el testigo la cuarta promoción y el compromiso fue cumplido a cabalidad.
Carlos Lasso y Nelson Jaramillo, de la cuarta promoción (a los extremos izquierdo y derecho de la gráfica) entregaron la imagen a los integrantes de la quinta promocion en la persona de Gustavo Barahona, Luis Martínez, Victor H. Sandoval, Carlos Diaz, Luis Pazmiño, Marcelo Herrera, Rodrigo Aguirre y Raúl Endara. Ellos deberán realizar el quinto Desayuno de la Confraternidad Gonzaga en abril de 2013.
Esta modalidad de compromiso emparentada con el priostazgo, cala en lo hondo de los ecuatorianos. Está en nuestras raices. Durante un año los priostes deben prepararse para cumplir el compromiso de la mejor forma posible y al decir del médico oncólogo Luis Martínez el número de asistentes en el 2013 doblará al del 2012. "Será el mejor de los desayunos del Gonzaga", dijo hace algunas semanas Luis Martínez.
La primera promoción, 1959-1965, como siempre, participó con entusiasmo en la cita. Alli estuvieron Ramón Gómez, Edison Proaño, Diego Valencia, Edgar Redin, Guillermo Cárdenas, Ramiro Sotomayor, Leonardo Quiroz, Fabián Reinoso, Juan Bustos, Fernando Paz y Miño, Jorge Cadena y el Editor de este blog.
Las fotos que aparecen en este post y otros muy interesantes fueron captadas por Guillermo Cárdenas. En breve esas fotografías serán colocadas en la web para que todos puedan verlas. Oportunamente, en este soporte y por vía electrónica se les comunicará la dirección exacta del sitio en el que podran ver el testimonio gráfico del encuentro.
En resumen, todo salió a pedir de boca. Diego Santander que fue el anfitrión en su calidad de líder de la Fundación Iglesia de la Compañía, se portó en forma excelente. Abrió todas las puertas y todos pudieron recorrer el antiguo colegio, visitar sus rincones más recónditos, incluso aquellos que hace 50 años nos estaban vedados, Gracias Diego por esa prueba de amistad que nos trasladó a nuestros años de juventud.
!Gracias a todos y nos volveremos a ver, seguro, en abril de 2013!