lunes, 11 de abril de 2016

¡HOMENAJE POSTUMO AL COMPAÑERO Y AMIGO INGENIERO GUILLERMO RAMIRO GALLARDO ESTRELLA, AL CUMPLIRSE EL PRIMER MES DE SU FALLECIMIENTO!




 Familiares, compañeros y amigos se reunieron el pasado viernes 8 de abril en la Iglesia de Santa Teresita de Quito, a fin de recordar el primer mes del fallecimiento del entrañable Guillermo, con quien alternamos en  las aulas del Colegio, la Escuela Politécnica Nacional y las de la actividad profesional en los campos de la hidrología y meteorología.
Quien esto escribe conoció a Guillermo a finales de la década de 1950, porque de tarde en tarde alternábamos junto a nuestros respectivos padres en la actividad comerciales que desarrollaban los esposos Gallardo-Estrella. Posteriormente, en 1959, resultó que íbamos a compartir el bachillerato en el Colegio San Luis Gonzaga que ese año fundó en Quito la Compañía de Jesús.
Hasta 1963 compartimos aulas. En 1964 Guillermo se oriento por la especialización de Física y Matemáticas y yo lo hice, a falta de la Filosofía y Sociales, la de Química y Biología. Aunque en ocasiones coincidíamos en muchas actividades educativas, cada uno había adoptado su andarivel que le conduciría al profesionalismo al terminar la educación secundaria.
Guillermo ingreso a la Escuela Politécnica Nacional de Quito casi sin dificultad alguna con ese grupo de expertos dominadores de las ciencias exactas y la física como Edgar Gordón, Patricio Chiriboga, Milton Silva, Fernando Paz y Miño y otros que a lo mejor olvido. En lo que a mí respecta mi afición a las letras me llevo a la Universidad Central a estudiar comunicación e información.
El buen amigo “Gallito” como lo llamábamos cultivaba el singular manejo de la ironía fina y cariñosa. Sus problemas de locomoción le impedían participar en actividades físicas y era un lector inveterado en los recreos. “Es que acaso vives leyendo la Biblia” le preguntó en una ocasión Fernando Paz y Miño. “Lo que menos leería es ese libro” fue su cabalística respuesta.
Su formación universitaria la concluyo como Ingeniero Civil, en la especialización hidráulica y su tesis bajo la dirección del Ing. Alberto Aguirre Piedra fue un “Plan de riego del distrito Salinas en la provincia de Imbabura que incluyó la descripción de la zona de riego, estudio hidrometeorológico y cálculo de evapo-transpiración hasta fijar los requerimientos netos de riego”.
Desconozco los detalles de su vida profesional. De lo que tengo constancia es que en 2010 concluyó su gestión como Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología. El Ing. Alfonso Espinosa Ramón, quien fuera Rector de la Politécnica me informó que Guillermo fue consultor internacional y con el Banco Mundial elaboró un plan nacional de recursos hidráulicos.
Alfonso Espinosa con quien fui compañero de Escuela con los Hermanos Cristianos me dijo que en su administración el Ing. Guillermo Gallardo fue Director de Planificación de ese centro de estudios superiores de excelencia y, además, profesor en el área de hidráulica dentro de la Politécnica. “Fue un excelente profesional, compañero y amigo”, dijo.
Y allí estuvieron en la Iglesia de Santa Teresita, para rendirle postrer homenaje, sus familiares encabezados por quien fuera su esposa Estela Naranjo, sus hijos, sus compañeros de Colegio, sus compañeros de la Politécnica y del ejercicio profesional encabezados por los hermanos Espinosa Ramón, Petronio y Alfonso, de quienes tengo gratos recuerdos en el Colegio La Salle de Quito.
Las fotografías que ilustran este post muestran al Guillermo que conocimos: cuando inició la secundaria en 1959, cuando ingresó al cuarto curso en 1962, cuando se graduó en 1965 y ya en el siglo XXI, en una de las continuas reuniones de confraternidad que hemos mantenido en el Valle de los Chillos, en el año de 2005.
¡Hasta volvernos a ver querido Guillermo si así lo dispone el tránsito de la vida hacia donde sea que nos dirigimos!

3 comentarios:

Fabian Reinoso dijo...

Muy sentido y cariñoso

Fabian Reinoso dijo...

Muy sentido y cariñoso

Ramón Gómez dijo...

Era un deber personal y particular acompañar en esta ceremonia última, debido a mi ausencia por vivir en Riobamba. Grato fue ver a su esposa y familiares; y por supuesto amigos y compañeros camaradas de aventura que compartimos algún tiempo con Guillermo. Los amigos trascienden en estos hechos de integración.
Ramón Gómez